Propuesta:

No puede tratarse a un Barrio Rural del mismo modo que a un Distrito. Sus particularidades sociológicas, la inercia histórica de los Alcaldes clientelistas, que perpetúan un modelo basado en los favores y en el "que todo siga igual", primando y monopolizando las falsas "tradiciones" (procesiones, tauromaquia, consumo de alcohol en fiestas, medivalismo comercial, patriarcado encubierto, etc...) por acción u omisión, requieren un análisis y una gestión específica. La sociedad cambia (para bien o para mal) en la ciudad central, mientras que en los Rurales seguimos en el postfranquismo efectivo, aislados, recocidos en nuestra supuesta identidad. En esta legislatura, salvo gloriosas excepciones como Cartuja y Peñaflor, los Alcaldes de Barrio (sobre todo los del PSOE) se han reído del Consistorio, haciéndose dueños de los Centros Cívicos, decidiendo las subvenciones, ignorando absolutamente a los vecinos y negándoles cualquier posibilidad de participación.
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